
Las manos frías no solo son incómodas, sino que también hacen que uno sea torpe, dificultan el agarre de objetos y arruinan el ambiente en una noche de invierno en la terraza. Por eso, uno utiliza calentadores para las manos, con el objetivo de obtener calor rápidamente y justo donde se necesita. Pero si el calentador está montado demasiado bajo o con un ángulo incorrecto, el calor no llegará de manera uniforme y la energía desperdiciaráse.
Nosotros fabricamos estos calentadores utilizando tecnología de infrarrojos radiantes, con un elemento de fibra de carbono dentro de un tubo de cuarzo. Esto permite que el calor llegue directamente a las personas y superficies, sin afectar al aire. En la práctica, se siente el calor en cuestión de segundos, sin ruido y sin corrientes de aire. La mayoría de estos calentadores funcionan con una toma eléctrica estándar de 120V, consumen 1,500W de energía y emiten un haz de calor dirigido, lo que mantiene el aire circundante seco y estable. Un termostato integrado mantiene la temperatura constante, y la protección contra vuelcos evita que el calentador se apague si se cae.
Lo importante es elegir la altura y el ángulo adecuados para que el calor llegue realmente a las manos y al cuerpo. Para la mayoría de los casos domésticos, se debe colocar el calentador de modo que el centro del haz alcance desde el torso hasta las manos; esto suele ser a una altura de 6 a 8 pies para los calentadores montados en el techo, y de 4 a 5 pies para los montados en la pared. También se debe inclinar ligeramente el calentador hacia abajo, unos 15 a 30 grados, para que haya un área caliente en el suelo y sobre las mesas.
Si se ajusta correctamente la geometría, se obtendrá un calor uniforme en las manos y los brazos, sin zonas calientes ni frías. El calentador funciona en intervalos cortos, en lugar de funcionar continuamente, lo que reduce el consumo de energía.
El calor infrarrojo viaja en línea recta, por lo que las obstrucciones son importantes. Es necesario mantener el haz libre de cortinas, muebles y macetas. Si se utiliza en el exterior, hay que elegir un calentador diseñado para condiciones húmedas; además, se debe proteger del agua directa.
Cabe esperar que este calentador caliente los objetos y las personas directamente, pero no toda la habitación. Si se desea mayor comodidad, se puede combinar con otro calentador o con un espacio cerrado. Y como el calor radiante es direccional, se deben ajustar los ángulos según se mueva uno; pequeños ajustes pueden hacer una gran diferencia en cómo se sienten las manos.