
¿Por qué dejamos atrás esas antiguas lámparas de calor para baños y optamos por los calentadores infrarrojos?
¿Recuerdan esas lámparas de calor antiguas que había en los baños? Esas que simplemente utilizaban una bombilla enorme para intentar mantener el ambiente cálido. Bueno, en realidad no funcionan bien. Hoy en día, hay una tendencia clara hacia el uso de calentadores infrarrojos altamente resistentes al agua. No se trata solo de una moda; es porque la forma en que transmiten el calor es completamente diferente. Calor que realmente se puede sentir El problema con esas lámparas antiguas es que intentan calentar el aire. Pero los baños suelen estar llenos de corrientes de aire. En cuanto se abre la puerta o se activa un ventilador, todo ese calor desaparece. Los calentadores infrarrojos son diferentes. No se preocupan por el aire. Emiten ondas de energía que llegan directamente a la piel o al espejo. No hay necesidad de esperar a que la habitación se caliente. Se siente el calor en cuanto uno se coloca debajo de ellos. Es como un “¡ahhh!” instantáneo. Manejo del vapor Los baños son, honestamente, un verdadero desafío para los dispositivos electrónicos. Debido al vapor y a los salpicaduras ocasionales, la mayoría de los equipos se dañan o se sobrecargan. Por eso nos importa mucho la clasificación IP de estos nuevos dispositivos. En términos sencillos, significa que están bien sellados. Utilizamos juntas resistentes y recubrimientos especiales en los tubos de cuarzo para evitar que la humedad penetre y dañe las partes eléctricas. Si ese sello falla, todo estará arruinado. Un consejo sobre los cables Hay un detalle importante: estos sistemas infrarrojos consumen mucha energía. No se puede simplemente reemplazar una bombilla de 200 vatios por un calentador infrarrojo de 1500 vatios sin pensar en los cables. Hay que asegurarse de que los cables puedan soportar esa carga. De lo contrario, se corre el riesgo de sobrecalentar las paredes, y nadie quiere eso. Menos desorden, más calor Lo mejor es su tamaño. Estos dispositivos son muy pequeños en comparación con esos calentadores enormes que ocupan casi toda la superficie del suelo. Se pueden instalar fácilmente en el techo o en el marco del espejo. En lugar de desperdiciar energía tratando de calentar cada centímetro cuadrado de la habitación, concentran el calor directamente sobre uno mismo. Además, evitan que el espejo se empañe y mantienen el calor, sin aumentar la factura eléctrica.